marzo 07, 2012

Tirititi-Tirititi©


Reloj Despertador Digital Abit-601
Dice un amigo que hoy en día “hasta los chinos están hechos en China”, supongo es su manera de asumir lo que muchos nos tomamos a broma: una buena parte de las cosas que usamos están hechas, ensambladas, sub ensambladas, terminadas, o lo que sea, en aquel país. Y no sólo las copias baratas que uno puede encontrar en los tianguis –según me dice el primo de un amigo-  sino hasta un Smartphone de última tecnología, la mega pantalla LCD que sacaste a 72 mensualidades sin intereses o la misma computadora en la que esto escribo…

…Perdón por la pausa, pero me dio curiosidad por comprobar mi dicho: el teclado y el mouse –equipo original, con etiquetas, hologramas y el nombre de la marca gringa grabado por todos lados- traen por la parte de atrás una etiqueta que, entre otras cosas, dice “made in China”; la memoria USB que tengo tiene grabada la misma leyenda y lo mismo dice la caja de un juego de mesa que apenas compré dos semanas atrás en un supermercado. Vamos, no sólo copias y piratería, hasta los productos originales están hechos en China ¿por qué los chinos habían de ser la excepción?

No puedo dejar de recordar el comentario de un economista que estaba dando su opinión sobre un foro que pretendía abordar el desafío que China representa a las plantas productivas de muchos países: “De bienvenida nos dieron a todos un bonito portafolios de piel, revisé la etiqueta y decía ´made in China´…” 
Implicaciones aparte –dejemos esas para los que saben de eso- el punto es que son tantas las cosas hechas en China que no es difícil creer que todo está fabricado allá. Pensando en ello me los imagino fabricando exactamente lo mismo sin importar la marca para la que maquilen. ¡Vamos! eso sí que sería producción en serie y no pedazos: que están fabricando pantallas planas, bueno, pues todo lo que llevan por dentro imagino que es exactamente lo mismo y sólo cuando las pantallas llegan al final de la línea les ponen la etiqueta de la marca fulana o mengana junto con su instructivo en español, portugués o alemán –según su mercado final- o, mejor aún, esos nuevos instructivos multilenguaje que vienen como en 20 idiomas, versión moderna de la piedra Roseta que nos ilustran sobre cómo se escribe “cambie las pilas” en lenguas que –nada personal- ni en el mundo hacíamos.

Lo más probable es que cada fábrica se especialice en cada uno de los componentes –iguales a todas las pantallas, por seguir con ellas- y la del final arme las piezas, como si de un rompecabezas se tratara, en las carcasas que la marca fulana tiene en exclusiva para las pantallas que llevan su nombre; así alguna se especializa en construir el chip P24EA, otra en fabricar la resistencia de 3 ohm y una más en armar el circuito PCBx21.98G, por decir. Y el resto de nosotros los mortales, al comparar la marca fulana contra la zutana juramos que son completamente distintas cuando por dentro son la misma gata pero revolcada.
Al menos a esa conclusión llegué después de toda una vida de cambiar a cada rato de reloj despertador. He tenido de todo tipo: grandes, pequeños –creo que hasta uno de Mickey Mouse-, digitales, de manecillas, con radio incluido, fosforescentes, transparentes –de esos a los que se les ven todas las entrañas-, de pilas, de los que enchufas al tomacorriente –los peores cuando se va la luz-; algunos con botones, otros con perillas, interruptores, sensores y yo que sé cuántas mugres más. Si aún tuviera todos esos despertadores y los ordenara en una fila, cualquiera que los viera estaría dispuesto a jurar que son  completamente distintos, pero se equivocaría. En primera por el hecho de que la mayoría tenía grabado un –adivine usted…- “made in China”; y segunda porque todos, todos sin excepción, tenían al mismo proveedor de la alarma: un maldito chip cuya función es hacer “TIRITITI-TIRITITI-TIRITITI”.

Y yo me pregunto, siendo tan fácil armar un circuito para que haga casi cualquier cosa ¿por qué los de los despertadores los programan todos con ese maldito tirititi? ¡Por la tía Lola! que mentarme la madre es menos agresivo que despertarme con ese ruido. ¿O es que la mayoría tiene el sueño tan pesado que necesita un reloj despertador que suene como si los cuatro jinetes del apocalipsis se hubieran vuelto locos? Quizá el primer diseñador se tomo muy literal eso de “alarma” para reloj despertador y desde entonces a nadie se la ha ocurrido cambiarla; lo más seguro es que fabricar un circuito que sólo haga tirititi es lo más barato de producir y por eso todos los relojes suenan igual. Es tan violenta esa alarma que aprendí a despertarme justo antes de que empezara a sonar, cuando el reloj hace un pequeño “click” previo a su apocalíptica trompetilla. Pobre de mí el día que mi brazo no era más veloz que el rayo.

¿Por qué a nadie se la ha ocurrido fabricar un reloj despertador MP3? Así cada quien lo puede personalizar como hacen todos con el timbre de su celular. Supongo que la mayoría se quedaría con el mentado tirititi –cuestión de gustos- y los realmente masoquistas buscarían algo más fuerte, aunque para ellos ya existen esos relojes despertadores que saltan en pedazos del buró y no se callan sino hasta que puedes armar de nuevo todas las piezas en que estalló.

Por eso desde que tuve mi primer celular me deshice de mi último despertador y desde entonces amanecer es una delicia al ritmo de la canción en turno; aunque me han dicho que mis alarmas más bien parecen canciones para arrullar que para despertar. Cuestión de gustos…   


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*Este relato se publicó originalmente en www.imaginario.mx 

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