marzo 29, 2012

01-800-SOLUCIONES©


pcactual.com
El  otro día me abordó un tipo muy simpático a la puerta de la casa; dijo ser un instalador de la compañía telefónica. ¡Hasta traía un gafete para probarlo! Según su dicho, la compañía de teléfono –y ¡ojo! hace unos 10 años eso sólo hubiera podido significar una única compañía y no la variedad que ahora tenemos- está instalando fibra óptica en toda su red y era el turno de nosotros para migrar al nuevo servicio, “completamente gratis”. Honestamente ahí fue dónde me perdió; eso de “gratis” no me la creo pero ni con chochos. ¿Qué les puedo decir? La burra no era arisca, la hicieron los palos.

El instalador –que debe tener nombre e historia y, aunque tiene nombre en su gafete, se presentó a si mismo únicamente como “el instalador”- me confió que la migración la están haciendo por zonas; me platicó varios detalles de la operación en general y de mi instalación en particular. Cuando dijo que cambiarían el módem viejo por uno nuevo supe que tendríamos problemas: la impresora viejita.

Escéptico  como soy –por no decirme arisco- le pedí la orden de servicio y con ella marqué a uno de los famosísimos y nunca bien ponderados 01-800 para verificar. Ana creyó que lo hice por desconfiado. Hoy en día no –repito, no- hay que dejar entrar a ningún extraño en la casa bajo ninguna circunstancia, aunque sea simpático y venga perfectamente identificado (cualquiera puede hacerse un identificación digna del mejor espía) o despertarás en un callejón oscuro, con jaqueca y la boca seca por la droga que te dieron para poder extraerte un riñón y venderlo en el mercado negro, ¿por qué crees que tendrás una cicatriz mal cocida en el costado izquierdo?. ¿Qué cómo lo sé? ¡Hombre! Pues la advertencia me llegó por correo electrónico.

La verdad si llamé por desconfianza, pero por el siguiente recibo de pago que ya me lo imaginaba con el cargo por el cambio “gratis” del nuevo módem. Me atendió una chica que debe ser socia fundadora del club de los optimistas –aunque yo me la imaginé sonriendo a punta de pistola o consciente de que algún supervisor podría escuchar la llamada grabada y reportarla en caso de que su voz no sonara como la de alguien que acaba de ganar la lotería-. Sonrisitas Lili me confirmó todo lo dicho por el instalador. Creo que le habré preguntado unas ocho o nueve veces si en realidad era “gratis”; ya con la confianza que da el trato le pedí fuese sincera conmigo y confesara dónde estaba la letra chiquita, pero supongo que la capacitan para lidiar con gente como yo, o incluso peores, porque no soltó prenda. Rendido, acepté su dicho y comenté con Ana todo lo que me dijo doña Sonrisas.


-¿Cómo ves? Dice que si es gratis.

-¿Te confirmó los datos del instalador?

-Si


Decidimos aceptar y salí de nuevo con el instalador para confirmarle la buena nueva. Cualquiera diría que le anuncié la venida del Salvador porque juro que hasta se le dilataron las pupilas de la emoción. Cinco minutos después lo tenía de nuevo frente a la puerta con un compañero, una escalera larguísima, una caja de herramientas, cable, el módem y creo que hasta un perico (como el de mi suegra, no como el que usa el plomero). Cuando le pregunté si ellos revisarían que mi pequeña red doméstica funcionara sin problemas después de instalar el aparatito me confesó que ellos sólo instalan cables, que para eso tendría que llamar a otro 01-800. Tuve la certeza más grande de mi vida: tendríamos problemas con la impresora viejita.

Hicieron todo el trabajo en menos de media hora, sólo faltaba hacer las pruebas de conexión y velocidad. Se metieron a no sé qué página a probar no sé qué chismes y luego a otra página –ésta pública- para verificar el ancho de banda: 6.8Mbps de bajada y ¡50.3Mbps de subida! Incrédulo como soy les pedí repetir la prueba, pero nunca bajó de cincuenta. Los instaladores se fueron muy contentos y yo me quedé muy preocupado y temerosa de la vieja impresora, sabía que no la reconocería el nuevo módem. Fue mucho peor de lo que pensé: ninguna computadora reconocía a la otra, adiós a las dos impresoras y de las carpetas compartidas ni hablar.

Eso fue hace tres días, desde entonces marco a otro de los inagotables 01-800 ¿acaso se reproducen o qué?. Después de la cuarta conferencia perdí la cuenta de cuántas llamadas he hecho, pero con cada nuevo contacto me he familiarizado con términos como direcciones IP, puertos de enlace, DNS, pings, configuraciones manuales, protocolos, accesos remotos, canales, encriptaciones, grupos de trabajo, conexiones Ethernet y demás. Con cada nueva llamada de al menos media hora cada una se arregla algo, pero otra cosa deja de funcionar. Después de varios intentos uno de los asesores insinuó que, aprovechando la coyuntura, quería configurar  mi pequeña red doméstica a sus costillas; según él mi vieja impresora jamás había estado conectada a la red ¡¿Qué le pasa al tipo?! ¡Antes de su módem gratis mi red funcionaba de maravilla! Quizá no corría a 5Mbps en internet ¡pero carajo! podía mandar impresiones a la vieja impresora desde cualquier computadora sin problemas, ¡sin problemas!

Lo peor del caso es que en algunos equipos ni siquiera puedo ver las carpetas compartidas que tengo en otros, y según los TT –“Técnicos Telefónicos”, no se vuelen- es porque tengo diferentes sistemas operativos. ¡Por las barbas del tío Benito! Si, es cierto, son diferentes sistemas, una PC es de hace seis años, más o menos, y la más nueva no tiene ni cinco meses, una impresora es de puerto serial y la otra WiFi ¡pero todo funcionaba! ¡FUNCIONABA! ¡Lo único “diferente” que tengo en la red es su maldito módem gratis!

En la última asesoría me pidieron acudir con “mi técnico en sistemas” ¡Carajo! ¿Acaso creen que tengo uno de esos en la alacena? Si tuviera uno ni siquiera hubiera marcado sus mentados 01-800. Su méndigo “módem gratis” me va a costar la visita del técnico, que creo cobra más caro que el doctor.

Podría ser peor, cada vez que necesitamos imprimir un documento y no estamos en la computadora conectada directamente con la impresora respectiva (la de color o la viejita de toner) tenemos que guardar los archivos en una memoria y caminar hasta la computadora apropiada. ¡Háganme el refabrón cavor! 

No es tan malo; por lo menos hacemos ejercicio, pero definitivamente tendré que buscar un técnico en sistemas. Me pregunto si habrá algún 01-800 donde pueda encontrar uno.

4 comentarios:

Kika dijo...

De verdad que... no sé porqué caemos una y otra vez, jajajaja.

Animo, espero que hayas salido triunfador en tu búsqueda.

Un abrazote.

Gil dijo...

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

En lo personal creo que nos encariñamos con las caídas.

Saludos

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

!jaja! Muy buena entrada, me has hecho re´r, porque también a mí me ha tocado algo parecido, pero lo pude solucionar, so sí, pagando el oro y el moro.
Con ternura
Sor.cecilia

Gil dijo...

Sor Cecilia, no hay como reírse un poco de la vida y de uno mismo.
Pocas cosas me agradan tanto como ser fuente de sonrisas ajenas.
Un abrazo

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