abril 12, 2011

ALARMA I ©


foto: web

Cuando compré mi carro, lo primero que notaron todos aquellos a quienes se los enseñe es que no tenia radio. Y me lo decían con una cara no se si de espanto o de reproche; en todo caso me miraban como si fuera un sacrílego que osara profanar con el silencio la cabina de mi propio auto. ¿Por qué será que todo mundo -muchos en el mundo, debería decir- asocia la música con el acto de manejar? Mucha gente trae música en su auto, pero más como "ruido" de fondo, como algo con que llenar los vacíos, el silencio propio si van sólos o el compartido si van con alguien. Varias amistades me recomendaron instalar un estéreo, dándome a entender que era un favor que yo mismo me haría. "¿Para qué quiero un estéreo si vamos todo el tiempo platicando?" replicaba yo, porque curiosamente los más parlanchines eran los más insistentes.

Total, que un día amanezco de buenas y voy a una boutique de esas donde encuentra uno de todo para el auto, desde un aromatizador con olor a pino finlandés -que todo mundo sabe no huele igual al pino americano- a un kit para el motor que incluye turbo, chip de no se qué que  automáticamente invalida cualquier garantía de fábrica que el coche pudiera tener. El chavo que me antendió, en cuanto supo lo que buscaba, se emocionó mostrándome lo último en equipos de sonidos con bocinas instaladas en cajas de madera tailandesa para la correcta resonancia de las guitarras eléctricas y el ukulele bajo cualquier circunstancia; equipos distintos con pantalla táctil y reproductor de DVD, CVD, Mp3, ACC, bla, bla, bla, etc; equipos iPod ready, GPS, manos libres... bueno, todo un virtuoso de su oficio el chavo aquél. Cuando logré convencerlo de que sólo quería un radio me mostró algunos que -después del despliegue anterior de tecnología- parecían una verdadera ganga. Escogí uno que hasta control remoto tiene (pregúntenme si alguna vez he usado el mentado control; vamos, que el estéreo lo tengo a menos de 20 centímetros de la mano cuando conduzco...). Antes de cerrar mi cuenta -buen vendedor- preguntó si algo más necesitaba; mmm... ¿una alarma? Me vendió una que incluye sensores para las ventanas, la cajuela, las puertas, inmovilizador, corta corriente, apertura remota del portón de la cochera, opción para prender las luces de la casa y alerta vibratoria de calendario para recordar las fechas "memorables" sincronizada con, adivinen ustedes... el estéreo recién instalado. ¿No es una chulada la tecnología? Porque además le puedes ajustar la sensibilidad. Tu decides si quieres que se disparé la alarma con cualquier airecito o mala mirada -de esas de envidia- que le de al carro o si prefieres que la alarma suene sólo y sólo si le cae un hipopótamo encima.

Una sólo función de la alarma hace que se pagué a si misma cada vez que tengo oportunidad de usarla. Bueno, una vez si que se pagó la alarma al evitar que se robaran el carro: sencillamente no pudieron encenderlo, pero ese es otro cuento.

En mi rincón del planeta estamos tan condicionados a desconfiar, a mirar por encima del hombro que siempre andamos cuidando lo propio y lo de los conocidos. El carro es un caso clásico. Desde pequeño he visto el mismo ritual en cualquiera de los acompañantes del conductor (quien maneja se cuece aparte, por ahora dejémoslo marinar). Algunos son más celosos en su aplicación. Otros fingen no darle importancia pero de cualquier modo se fijan. Y no importa si el acompañante es frecuente o esporádico, se comporta igual al bajarse del carro: no se aleja del vehículo hasta que se asegura que se hayan activado los seguros de las puertas. El ritual varía dependiendo de si el carro es eléctrico o no, de si los seguros están a la vista, etc. Lo seguro es que si el acompañante no ve botón eléctrico alguno  y sólo tiene a la mano el seguro mismo, accionará manualmente el seguro de su puerta.

Le comento a quien esté conmigo en ese momento, al bajarnos, que el auto es eléctrico, que no es necesario cerrarlo manualmente; así que mi acompañante espera que en algún momento apriete un botón -en el carro, en el llavero, donde sea- para cerrarlo. Pero sólo me bajo, guardo las llaves y comienzo a caminar. -"No lo has cerrado"-me dicen sin decidirse a dejar el carro. En algún momento se para entre los dos, entre el auto y yo, y señalando con algo de temor hacia el auto vuelve a repetir "No lo has cerrado".

-"Se cierra solito, vámonos"- ¡Por Dios! ¡cómo me divierte!
-"¿Seguro?".  
-"¡Seguro!, ven" -volteo sin darle la mayor importancia y sigo mi camino.

Cuando vamos ya a algunos metros, la alarma se activa, toca el claxon, se prenden las luces y se cierra el carro. En ese momento pregunto "¿Viste?" y sigo como si tal cosa.

Hay un pequeño problema con la alarma del carro: a pesar de lo "inteligente" que es y de los mil sensores que tiene o se le pueden instalar no sabe cuándo olvidas las llaves en el interior. Y si el "inteligente"  dueño no se da cuenta antes de que se cierre el carro... bueno, pues quedará encerrado fuera del mismo, el carro cerrado a piedra y lodo y las llaves durmiendo el sueño de los justos todavía en el interruptor o en el asiento o donde las hayas dejado. Y miren que sé de lo que hablo... A últimas fechas, si no las encuentro, primero voy a buscar las llaves dentro del carro.

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4 comentarios:

Erika. dijo...

Entonces... ¿las has olvidadoooo? jajajaja.

Las alarmas no son lo mío, debo confesar :P pero parece que la tuya es lo más parecido a Kit que he escuchado en mucho tiempo, jejeje.

Besos.

Sandra dijo...

Vamos que lo mismo te ha costado más la alarma que el coche no? :D

Gil dijo...

¿El auto increíble? Jajaja
Si fuera Kit, lo increíble es que aún siguiera conmigo. Pero confieso que me he vuelto todo un virtuoso en el arte de encerrarme a fuera de mi propio carro, jeje

Gil dijo...

Sandra, pongámoslo asi:
haciendo cuentas -entre cerrajeros, taxis y tiempo perdido- la alarma fue una verdadera ganga, jeje.

Por cierto, por aquí hay un post que, sin tener nada que ver con los 40 y 22, narra el encuentro de un yogurth con una mujer como de 35.
A varios les gustó. Ojalá puedas leerlo:
http://gustoporlavida.blogspot.com/2011/01/5-minutos.html

PD
"Yogurth", espero haber captado el significado del término :p

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