febrero 08, 2010

Dolce Vita ©

Toda la vida -desde la primera vez que escuche aquello de "lente oscuro, marihuano seguro"- he pensado que las personas que usan lentes oscuros quieren ocultar algo. Unos ojos rojos, irritados de tanto... de tanto... pues de tanto desvelo o de tanto llorar, fumar, beber o que se yo; un cardenal marca diablo de su "-azo"preferido (guamAZO, banquetAZO, botellAZO, etc); una mirada indiscreta, lujuriosa o simplemente curiosa o quizá, ¿por qué no?, ocultarse a si mismos del resto del mundo.

Tal vez por ello, la curiosidad me incitaba a mirar a traves de los lentes oscuros cuando de casualidad estaba cerca de alguno. Nunca me gustó la forma en que se veia el mundo a traves de ellos: demasiado oscuro (zonzo, ¿que me extraña si en el nombre lleva la fama de oscuro?).

Hace un par de semanas fui con mi oftalmóloga de confianza a revisar mis ojos de lince miope y resultó ser necesario un cambio en mi graduación. Comentando con ella el deslumbramiento causado por el sol, me recomienda, adivinen... ¡exacto!, unos lentes oscuros (aunque el termino correcto es polarizados) con todo y graduación. Total que después de un cocowash profesional (ML, no te creas nada, sabes que te aprecio mucho) me convencen y encargo mis lentes graduados polarizados con protección no se qué y filtro quien sabe cuál en micas de sepa Dios qué tipo en unos lentes de oferta por fin de temporada navideña en Timbuctú (¡lo que es vivir en un mundo globalizado!).

Dos semanas después paso a recoger mis nuevos lentes graduados con más escepticismo que entusiasmo. ¡Pero todo ese día estuvo nublado y el día siguiente tampoco hubo sol!

El lunes siguiente finalmente salio el sol y que los estreno; fue amor a primera vista. Yo no se si son de marihuano, pero de verdad que aumenta tu percepción de los detalles; todo, absolutamente todo, se ve de otro color -que no de colores- y me canso que influye en tu estado de ánimo, por no decir que cambia tu percepción de lo que te rodea. Se ve tan claro...

Dicen que todo depende del cristal con que se mire. Es tan cierto. Con los lentes polarizados el mundo se ve...¿cómo decirlo?... más cálido, pero sobre todo más brillante y atractivo. Bueno, yo diría que hasta sensual se ve el mundo.

He descubierto que, sin importar el ánimo que tenga, cuando uso esos lentes, al ver el mundo con mayor calidez, se me escapa una sonrisa. En esos momentos confirmo que la vida es bella...

Los lentes pueden tener muchos usos, pero jamás creí que por si sólos pudieran servir de estimulante. Quiza ahora cambie lo de "lente oscuro, marihuano seguro" por "lente oscuro, pasón seguro"

febrero 03, 2010

Mi cepillo de dientes ©

Alguna vez dije que la vida me sonrie, pero que no estaba seguro si se reía conmigo o de mi. En semanas como la que recien terminó me inclino a pensar que la vida se rie de mi. Y por lo que puedo ver, le he de resultar muuuy divertido. Tiene un sentido del humor muy fino, irónico, ¿negro?... ¿o tal vez retorcido?, yo qué sé.

La vez anterior mencioné mi cepillo de dientes y sus menos de tres meses de vida. Sin proponermelo dicho cepillo se convirtió en el personaje principal de mi siguiente pato aventura. ¿Fue la vida misma quien le dio el papel protagónico?

Aún estaba pensando que otros arreglos necesita mi nuevo hogar, cuando la respuesta me llegó no del cielo, sino de un agujero en la alambrada que rodea la casa y en las puertas y ventanas violadas de la misma: necesito barrotes o -como la gente prefiere llamarlos- herrería; me refiero a esas protecciones para puertas y ventanas que más bien parecen barrotes.

Se metieron a la casa y se llevaron casi todo, bueno incluso se llevaron hasta la maleta donde guardaba -¿ustedes que creen?- mi cepillo de dientes y la pasta. ¡Mi cepillo de dientes con menos de tres meses de uso! ¿Pueden creerlo? ¿Qué va a decir mi odontólogo de mi?... Bueno, lo primero que me diría es que tiene más de, mucho más de, muchísimo más de 6 meses que no paso por su consultorio; pero no, ese no es el punto. Seguramente me recriminaría por ni siquiera poder hacerme cargo de un triste cepillo de dientes.

En la casa no tengo flores de maceta, ni pececitos ni nada que necesite cuidados especiales; por eso empecé con un cepillo de dientes, sólo tengo que cuidarlo por tres meses y después cambiarlo por otro ¿qué puede haber de difícil en ello?. Llevo años haciendolo, claro que jamás lo había hecho justo después de una mudanza en toda forma, supongo que esa variable fue mi perdición -o más bien la perdición del cepillo.

Lo robado, robado está. Lo que perdí, perdido seguirá. Lo que sigue es tapar el pozo pa´que no se me ahogue otro niño, porque el primero vaya y pase, pero el segundo ni tiene perdón ni razón de ser.

Pero la vida, esa bendita ingrata de humor retorcido, es muy sabia y justa: al día siguiente, revisando por donde se metieron a robar y buscando alrededor de la casa encontré... ¡exacto! ¡el cepillo de dientes!

¡Mi recompensa por haberme preocupado por cambiar mi cepillo de dientes cada tres meses fue no perderlo!

Diganme si la vida es o no una chulada...

Yo la adoro, pero no siempre comprendo su humor; asi que yo sonrió con ella, aunque eso signifique reirme de mi mismo.

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